"CRONOLOGIA DIARIA DE MIS VIVENCIAS"



14-JUN: FIN DE LA GUERRA

Nos levantamos a las 06:00 Hs., desayunamos y nos trasladamos al Hangar; llamé a Operaciones para averiguar si había algo previsto, me contestaron negativamente y hablaron con el Mayor Rodeyro a quien le ordenaron que no nos moviésemos del Hangar y le comentaron sobre la pérdida de un avión Canberra derribado por un misil, pereciendo todos sus tripulantes.
Luego salió hacia una reunión que se realizaría a las 08:00 Hs. en Operaciones, mientras nosotros nos juntábamos para intercambiar conceptos y opiniones del conflicto. A las 10:30 Hs. regresó el Mayor con el Vicecomodoro Villar y nos reunieron.
El Vicecomodoro manifestó su orgullo por la labor cumplida, la dedicación y el profesionalismo demostrado y resaltó que nunca tuvo que anular una misión por falta de material aéreo, él como el resto de sus pilotos, cada vez que subían a un avión no dudaban de que cada mecánico o especialista había hecho un excelente trabajo, pero desgraciadamente nos tenía que informar que "el conflicto había llegado a su fin", ya que las Fuerzas argentinas destacadas en Puerto Argentino se habían rendido al enemigo. Esto no quería decir que la Fuerza Aérea también se hubiera rendido, por lo menos no moralmente, los ingleses nos habían vencido por ahora, quizá volveríamos algún día por nuestros muertos y a recuperar las Islas. No deberíamos olvidar a aquellos que dejaron su vida por esta causa.
Fue el golpe de gracia, nuestro ánimo estaba por el piso y ésto nos terminó de abatir, después de haber dado todo de nosotros habíamos perdido, qué dirían nuestros familiares y amigos.





EPILOGO:


Replegamos a Tandil el día 25 de Junio, yo deseaba regresar pues el 26 es el cumpleaños de mi hija Romina. Despegamos de Río Gallegos a las 21:30 Hs., llegando a Tandil el 26 a las 00:15 Hs., fuimos recibidos por el Jefe de Grupo, el Comodoro Pedro Martínez, quien nos expresó su orgullo por el deber cumplido y nos dijo: "Ustedes pueden enfrentarse a cualquiera con la cabeza bien alta, pues no defraudaron a nadie, el pueblo los tiene que admirar por lo que realizaron...".
Nos dió cinco días de franco para pasarlo con nuestra familia. Nos trasladaron en un micro y llegué a mi casa a las 02:00 Hs. Me recibió mi señora, me abracé a ella y lloré... Mi familia me recibió como no lo esperaba, era como si hubiésemos triunfado.
Hasta aquí he ido volcando todas mis vivencias en esta guerra, lo recordaré mientras viva, ésta fue "Nuestra Causa", la de todos los argentinos, sólo que quizás a mí me tocó vivirla de otra forma, algunos dieron sus vidas, otros sus alhajas, otros sus pocos pesos y muchos, muchísimos, el apoyo moral, ya sea a través de cartas o encomiendas a los que estaban en el frente o a los que estábamos en el sur del continente (ésto me trae a la memoria que la encomienda misteriosa me la había mandado un hermano de mi padre, el tío Raúl, uno de esos hombres de fierro que quiso ser otro de los tantos que anónimamente nos enviaban cosas).
Por último quiero destacar que durante el tiempo que estuve desplegado conviviendo con todo el personal, el compañerismo nunca faltó, estuvimos unidos tanto en la alegría como en la tristeza. También reconozco que muchas veces sentí miedo, pero traté de superarlo y dar todo de mí, creo haber cumplido con la tarea encomendada. Estoy orgulloso de haber pertenecido al II Escuadrón Aeromóvil Dagger y ser parte de la Fuerza Aérea Argentina que fue la única que tomó con conciencia esta guerra y luchó por lograr una victoria. Aprendimos a valorar los sentimientos, como el patriotismo y coraje puesto de manifiesto por nuestros pilotos, ellos eran realmente los que se exponían ante el fuego del enemigo.
También supe de las secuelas de una guerra al subir al avión C-130 que trajo desde las Islas a los heridos el último día del conflicto. Fue terrible ver personas mutiladas, sin algunas extremidades o con heridas graves, además del olor nauseabundo que emanaba de allí, como el quejido o grito, era realmente desgarrador.
No olvidemos que ésto FUE una guerra, ojalá nunca más tengamos otra, me pregunto si realmente valió la pena.
Aprendimos a querer aún más a nuestras Islas, y para terminar quisiera expresar un deseo: Tenemos que inculcar a nuestros hijos y descendientes que "Las Malvinas son y serán argentinas y que sólo por la vía diplomática debemos recuperarlas, nunca más por las armas, ya que en una guerra nadie gana realmente, sino que todos perdemos..."


JOSE LUIS MARTINEZ EYHERAMENDY


25 Aniversario, Tandil - Provincia de Buenos Aires

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